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Lunes, 17 de Febrero de 2020

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EEUU y China pactan una tregua en su guerra comercial

Ambas partes alcanzan un acuerdo que deja sin efecto las tarifas de 156.000 millones de dólares previstas para este domingo y reduce los aranceles existentes.

EEUU y China pactan una tregua en su guerra comercial

El guión de la guerra comercial que llevan protagonizando Estados Unidos y China desde febrero de 2018 ha tenido tantos y cambiantes saltos que, a veces, ha resultado inverosímil. Sin embargo, el principal actor en escena, Donald Trump, ha convertido finalmente las expectativas en realidades.

Estados Unidos y China acaban de anunciar un acuerdo que sella la primera fase de su pacto comercial y que pone en cuarentena, como primera consecuencia, los nuevos aranceles contra China por valor de 156.000 millones de dólares (140.570 millones de euros) que estaban previstos para este domingo. Las tasas iban a afectar a productos estratégicos como móviles, ordenadores, juguetes y ropa, e implicarían la guerra total, ya que prácticamente el cien por cien de las importaciones chinas pasarían a estar gravadas con nuevos aranceles.

El desenlace fue avanzándose durante toda la jornada de ayer, con un Trump eufórico que escribía a primera hora de la mañana: "Muy cerca de un acuerdo con China. ¡Lo quieren, y nosotros también!". El entusiasmo del mandatario, que se preocupó por enfatizar su mensaje con letras mayúsculas, encontró máxima audiencia en las Bolsas internacionales y en Wall Street, cuyos principales índices volvieron a superar su marca histórica.

Las autoridades chinas han tardado algunas horas más en confirmar el acuerdo, cuya luz verde ha llegado finalmente a través de un comunicado oficial que se ha preparado de manera separada al de la Casa Blanca.

El pacto supone no solo que se suspenden las tasas previstas para este fin de semana, sino que se reducen las existentes. Los aranceles del 25% a las importaciones chinas se mantendrán en vigor, pero se reducirán a la mitad los gravámenes del 15%. "Es un acuerdo fantástico para todos. ¡Gracias!", ha escrito Trump en Twitter.

A cambio, Pekín se ha comprometido a comprar más productos agrícolas, proteger mejor los derechos de propiedad intelectual de Estados Unidos y facilitar un mayor acceso al sector chino de servicios financieros. Los detalles de estas promesas, no obstante, han quedado sin desvelarse. También se desconoce si ha quedado todo por escrito y si las garantías para su cumplimiento están claras.

La primera fase del acuerdo comercial se pactó hace algunas semanas, pero aún quedaban algunos detalles por resolverse y la luz verde de las máximos autoridades. Trump ha jugado al ratón y al gato de manera continua desde entonces. Sin embargo, parece haber terminado ahora de calibrar el terreno que pisa hasta detectar que la paz resultará más beneficiosa que la guerra para sus intereses políticos. Por un lado, porque Estados Unidos se encuentra a las puertas de una campaña electoral para las presidenciales de 2020 que se presenta muy intensa. Pero, sobre, todo, porque las conversaciones sobre materia comercial sirven al mandatario para desviar la atención sobre el impeachment (enjuiciamiento político) que ya va tomando forma en la Cámara de Representantes.

China también se ha mostrado proclive a un acuerdo a la vista de cómo las tensiones están afectando al crecimiento de la economía. Pero, a la vez, se ha visto obligada a calcular los efectos de las concesiones a Estados Unidos respecto al resto de sus grandes socios comerciales, como Brasil.

El gigante latinoamericano se ha beneficiado de la guerra de aranceles aumentando sustancialmente la venta a China de productos como la soja. Según los expertos, ésta ha sido la razón que llevó a Trump a volver a imponer hace unas semanas aranceles al sector siderúrgico brasileño. El presidente estadounidense justificó su decisión en respuesta a las maniobras del Gobierno para debilitar el real.

Aunque ahora se ha alcanzado un acuerdo por parte de las autoridades máximas de ambos países, aún falta que la redacción del pacto, de nueve capítulos, se someta a procesos legales en ambos países para que pueda firmarse de manera oficial.

Estados Unidos y China han avanzado en otras ocasiones en las negociaciones comerciales, que finalmente se han frustrado. Además, se trata solo de la primera fase del acuerdo, con la previsión de que la segunda etapa no se abrirá hasta las elecciones a la Casa Blanca de 2020.

El déficit baja

La Administración estadounidense inició la guerra de aranceles para reequilibrar su balanza comercial, especialmente descompensada con China. En lo que va de año, las cifras han mejorado. Entre enero y octubre, las exportaciones de productos americanos al gigante asiático respecto a las importaciones han arrojado números rojos por valor de 295.000 millones de dólares, frente a los 420.000 millones que alcanzaron en todo el ejercicio de 2018.

En sus relaciones comerciales con los mercados de todo el mundo, el déficit de Estados Unidos ascendió a 875.000 millones de dólares el año pasado y ha sumado 715.000 millones de dólares en los diez primeros meses de 2019.

Trump parece, además, haber encontrado respaldo generalizado en Estados Unidos en su estrategia comercial, incluso por parte de sus enemigos demócratas. Ambos partidos alcanzaron un acuerdo hace dos días para lanzar de manera oficial el nuevo Nafta, el tratado que rige las relaciones comerciales entre Estados Unidos, Canadá y México.

Además, el crecimiento de la mayor economía del mundo no se está resintiendo, en contra de lo que se previó. Según las proyecciones que la Reserva Federal (Fed) hizo públicas el miércoles, se espera que el PIB de Estados Unidos siga creciendo a ritmos del 3% durante los próximos tres años, con un mercado laboral con casi pleno empleo y la inflación acercándose progresivamente al objetivo del 2% que persigue la Fed.

El banco central reconoce que los riesgos están debilitándose y no prevé nuevas rebajas de los tipos de interés en los próximos meses.

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