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Martes, 29 de Septiembre de 2020

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JPM

Espejismo en el sector financiero

Aunque el actual vicepresidente del BCE, Luis de Guindos, llevaba tiempo afirmando que el sector bancario español, debería fusionarse, el pistoletazo de salida lo ha dado la operación en marcha, anunciada hace una semana y fraguada con mucha anterioridad, entre Caixabank y Bankia.

Espejismo en el sector financiero

Por muchas reticencias que han mostrado los directivos de los bancos españoles a abrir ese camino, la realidad de la delicada situación en la que se encuentran, les ha obligado a abrir un melón, que ya veremos a cuantos afecta y como termina

A estas alturas, ya podemos aventurar que la reducción del número de entidades bancarias tradicionales va a ser drástica, pero que los expertos consideran que no es un problema para la competencia y por tanto para los clientes bancarios, porque están naciendo muchos “Neobancos”, que van a acaparar buen parte del negocio bancario tradicional, en su parte transaccional de cuentas, transferencias, tarjetas y pequeños ahorros.

Los clientes de banca privada y por tanto de patrimonio medio alto, coparán el negocio que exige la relación personal y con costes que cubran ese servicio, que aportará importantes ventajas para dichos patrimonios, en ahorro de impuestos, rentabilidad, soluciones personalizadas en temas sucesorios o societarios, que ningún neobanco o banca comercial les va a ofrecer. La Banca Privada de gran calidad, saldrá muy fortalecida, como ya sucedió a partir de la crisis financiera de 2008.

Por tanto, el proceso de concentración, cuenta con el beneplácito de las autoridades financieras y de la competencia, no sólo en nuestro país, sino también en Europa.

Lo que los analistas han comenzado a poner sobre la mesa, cuando piensan en los inversores, es que las subidas que se han visto tras el anuncio de la primera operación en marcha, pueden ser espejismos en muchos casos. Si las operaciones no saliesen adelante, la caída sería enorme. En cualquier caso, las quinielas abiertas hacen que muchos valores coticen más por rumores y especulación, que por solvencia o rentabilidad, lo que puede confundir a muchos accionistas

Por todo ello, aconsejan prudencia, porque la valoración futura de los bancos, va a depender de su solvencia y rentabilidad, tras las fusiones o no en las que participen. La situación económica de nuestro país, la política monetaria del Banco Central Europeo y las incertidumbres en el campo económico mundial, hacen que el escenario sea realmente complejo, como para esperar certezas.

En otro orden de cosas, las posibles fusiones, afectarán de forma negativa a muchos empleados, porque el cierre de oficinas y despidos, son una realidad que está sobre la mesa, que se está concretando en el proceso de fusión. Por otro lado, los clientes también se pueden ver perjudicados por el aumento de gastos que no se justifiquen con un mejor servicio, sino en la desesperada necesidad de conseguir ingresos.

Los clientes se pueden ver dañados tanto en su parte de usuarios de servicios bancarios tradicionales, como en la gestión de los patrimonios, en los que mayores costes supondrán menor rentabilidad de los fondos de inversión gestionados por grupos bancarios nacionales, tal y como ya puso de manifiesto la CNMV hace unos meses.

Todas estas consecuencias adversas para accionistas, empleados y clientes bancarios, son consecuencia de unas operaciones de fusión, fruto de la desesperación y de las circunstancias adversas, más que de una estrategia para beneficiar a todos los que se van a ver afectados.

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